MARES Y OCÉANOS DE PLÁSTICO
El basurero más grande del mundo sigue creciendo. Año tras año se denuncia que una isla de plástico del tamaño de un tercio de Europa se extiende por el Pacífico, entre California y Japón.
Ningún mar u océano está a salvo. En cada kilómetro cuadrado de agua salada hay alrededor de 20.000 restos de plásticos flotando, así lo advirtió Naciones Unidas hace unos años, a través de su Programa para el Medio Ambiente (PNUMA). Y esas cifra sigue aumentando.
Al mismo tiempo, un informe de Greenpeace sobre contaminación marina aseguraba que al este de Indonesia, una zona altamente poblada, la basura de plástico cubre llega a cubrir hasta un 90% de la costa y la línea de playa. Hecho que se constata año tras año.
Desde entonces nada ha mejorado, sino todo lo contrario. Ya se ha demostrado que si el Pacífico norte concentra la mayor cantidad de plásticos flotantes del planeta, la mayor siembra de residuos plásticos sumergidos del mundo se halla en los fondos del Mediterráneo, entre las costas de España, Francia e Italia.
El “continente” de basura se extiende desde California (EEUU) hasta Japón. Podría medir el doble del Estado de Texas, unos 3,43 millones de kilómetros cuadrados (un tercio de la superficie de Europa) y pesa un total de 4 millones de toneladas y contener 150 millones de toneladas de basura. La contaminación del océano provoca la muerte de más de millón y medio de pájaros marinos cada año y de 150.000 mamíferos acuáticos.
Esa gigantesca “isla de basura” sigue creciendo de manera alarmante y es el mayor vertedero de basura del mundo (ya cubre cerca de 500 millas de la costa de California, rodea Hawai y se extiende casi hasta Japón.
Charles Moore, el oceanógrafo norteamericano que descubrió la “gran mancha de basura” cree que contiene unos ciento cincuenta millones de toneladas de desperdicios. Marcus Eriksen, director de investigación estadounidense, dice: “es una sopa de plástico”.
CUANDO SE ACERCA A LA COSTA ES DRAMÁTICO
Curtis Ebbesmeyer, otro oceanógrafo de reconocido prestigio que ha navegado en esa sopa de plástico dice: “Se mueve como si fuera un gran animal sin correa”. “Cuando esta mancha se acerca a la costa, como el archipiélago hawaiano, el resultado es dramático, dejando la costa cubierta de plástico”.
Una investigación llevada a cabo por otra fundación norteamericana ha reiterado el aumento en la extensión de dicho “continente” de basura. El efecto sobre la vida marina está siendo muy negativo, afirman los expertos, pero puede extenderse a toda la cadena alimenticia, llegando a los humanos.
Este inmenso conglomerado de basura se ha triplicado desde mediados de los 90 en adelante y podría llegar a ser diez veces mayor en la próxima década si no dejamos de generar tantos desechos, advierten los expertos.
Los datos provienen de una investigación de más de 10 años de duración, llevada a cabo por la Algalita Marine Research Foundation, organización estadounidense dedicada a la protección del medio marino mediante investigación, educación y la restauración de dicho medio.
La basura procedente de las costas y de las embarcaciones son encaminadas por las corrientes marinas hasta la que ha sido bautizada como “Gran Placa de Basura del Pacífico”, que se estima pesa ya un total de 4 millones de toneladas, con más de 3,8 millones de desechos por kilómetro cuadrado, un 80% de ellos de plásticos.
EN EL MEDITERRÁNEO LA BASURA ESTÁ EN EL FONDO
Por otra parte el área del Mediterráneo con mayor cantidad de basura en sus fondos y su área noroccidental, entre España, Francia e Italia es la que tiene un mayor índice de fragmentos de plástico de todo el planeta, 1.935 unidades por kilómetro cuadrado, según un informe que elaboró Greenpeace.
La organización ecologista estimó en 6,5 millones de toneladas la basura que se encuentra en los océanos del planeta, de la que se calcula que solo un quince por ciento está en suspensión. Es decir, el 85 por ciento -de la basura- no la vemos pero está ahí, y de ella el 80 por ciento son plásticos.
Un ochenta por ciento de esta basura tiene su origen en tierra firme y un noventa por ciento de la misma está constituida por bolsas de plástico. Entre las causas de la gran presencia de basura en el Mediterráneo, y en especial de plásticos, que normalmente superan los 450 años de vida", está su naturaleza de mar semicerrado, rodeado de países desarrollados y con un gran tráfico marítimo.
Biólogos e investigadores coinciden en que el plástico tarda en descomponerse alrededor de 100 años, por lo tanto es contaminante al suelo y/o sustratos durante ese periodo. Cuando la gente decide quemarlo es peor aún, porque desprende dioxina y CO2.
La primera causa cáncer y la segunda contamina directamente al ambiente, claro debe liberar muchas sustancias adicionales como el hollín y lo que emana humo negro, que si lo respiramos se deposita en nuestros pulmones.
La solución: un cambio en nuestros hábitos de vida para evitar las cifras que publica Greenpeace. En nuestro planeta se producen cada año unos 150 millones de toneladas de plástico, de las que alrededor de un 10% terminan en el mar.
PUNTO DE CONCENTRACIÓN DE CONTAMINANTES
Dada su localización, en el giro subtropical del Pacífico Norte, el acumulamiento continúo de basura en ese punto está garantizado. Esta es una extensa zona del Pacífico donde el agua circula en el sentido de las agujas del reloj describiendo una espiral lenta.
Allí los vientos son flojos y las corrientes tienden a forzar la materia que flota en el agua hacia la zona central de baja energía del remolino. Existen pocas islas donde pueda recogerse el material flotante, permaneciendo en el remolino, en cantidades estimadas en seis kilos de plásticos por cada kilo de plancton natural.
Este fenómeno no es muy conocido porque se produce en una parte del Pacífico apenas visitada, debido a que carece de vientos que atraigan a las embarcaciones de vela, no existe en ella una diversidad biológica que propicie la pesca, y no se encuentra en el paso de las principales líneas de navegación.Sin embargo, esta basura está haciendo un daño irreparable a la vida marina de la zona. Los plásticos no son biodegradables y, a medida que pasa el tiempo, lo único que les ocurre es que se dividen en piezas cada vez más pequeñas, pero que retienen la composición molecular original.
El resultado es una enorme cantidad de “arena” de plástico que a muchas criaturas marinas les parece alimento. El problema es que el plástico no puede digerirse, por lo que pájaros y peces que lo consuman pueden morir de desnutrición con el estómago repleto de plásticos.
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Y, aunque la cantidad de plástico que consuman no bloqueara el paso de alimentos, el caso es que los pequeños gránulos plásticos actúan además como esponjas para diversas toxinas, concentrando así productos químicos como el DDT (dicloro-difenil-tricloroetano, compuesto organoclorado principal de los insecticidas) o el PCB (bifenelio policlorinado, materia química muy venenosa) a una tasa un millón de veces mayor del nivel normal.
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LA CADENA ALIMENTICIA SE VE AFECTADA
Se produciría así un efecto en cadena que puede llegar hasta los humanos, al comer pescado contaminado sin saberlo, si el animal ha consumido plásticos en el océano. Los pájaros también se están viendo afectados, porque acuden al continente de basura en busca de alimentos, y lo mismo ocurre con las tortugas marinas, propensas a confundir las bolsas de plástico con medusas y se las comen. En se han registrado casi 300 especies afectadas por estas equivocaciones.
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Desgraciadamente, este problema parece insuperable dada la superficie del “continente”, cuyo tratamiento y limpieza sería de un coste colosal, de miles de millones de euros, según los especialistas. Y es que los plásticos y la basura de esta gran placa alcanzan ya más de 30 metros de profundidad.
Texto: Guadalupe Romero con informes de
Greenpeace y Algalita Marine Researh Foundation
Greenpeace y Algalita Marine Researh Foundation
tomado de Buceo-Virtual.com

















