NO LIMITS DIVE CENTER

NO LIMITS DIVE CENTER
Aprender a bucear no es dificil

lunes, 22 de julio de 2013

CONTROL DE FLOTABILIDAD AL BUCEAR

FLOTABILIDAD: VOLAR EN EL AZUL
En ningún lugar del planeta Tierra, como no sea en el espacio exterior, podemos experimentar esta sensación. Flotar, según la definición del diccionario es: “mantenerse en suspensión un cuerpo sumergido en un líquido”. Para los buceadores es casi sinónimo de volar. Su control nos permitirá perfeccionar nuestras sensaciones bajo el agua.

ARQUÍMEDES Y SU PRINCIPIO
Para hablar de flotabilidad tenemos que acudir de forma obligada al principio de Arquímedes; pero que nadie se alarme, es algo fácil y sencillo de entender, y fundamental para el desarrollo de las actividades subacuáticas.
Flotabilidad: Volar en el azulEsta norma nos dice que un cuerpo sumergido en el agua experimenta una fuerza ascendente, igual al peso del agua que desaloja. Esta fuerza que hace que los objetos floten, se denomina flotabilidad. Así pues, todo objeto que flota en el agua se encuentra sometido a dos fuerzas antagónicas; una la del propio peso del objeto que tiende hacia abajo, a hundirse; y otra, la flotabilidad que hemos visto, que lo empuja hacia arriba. ¿Cuál será la triunfadora?
Tenemos tres posibilidades: 
Flotabilidad negativa
. El peso del cuerpo es mayor que su flotabilidad, es decir la fuerza de empuje hacia abajo es mayor que la que lo empuja hacia arriba. Resultado el cuerpo se hunde. Es lo que le ocurre a un buceador cuando desinfla su chaleco.
Flotabilidad positiva. La flotabilidad, es decir, la fuerza que empuja hacia arriba es superior a la quiere hundirlo. Resultado, el cuerpo flota. Es lo que sucede cuando estamos en superficie con nuestro chaleco inflado.
Flotabilidad neutra o equilibrio hidrostático. Es el momento en que ambas fuerzas están equilibradas, el cuerpo ni se hunde ni flota, permanece estable entre dos aguas. Es la situación ideal para el submarinista.

LA TENDENCIA A FLOTAR
Flotabilidad: Volar en el azulLa mayoría de las personas, pese a lo que pueda suponerse de manera común, tienen flotabilidad positiva en agua dulce. Este hecho se acrecienta más aún en el agua salada. Todos hemos visto alguna vez esas hilarantes fotos de personas leyendo el periódico flotando sobre las aguas hipersalinas del Mar Muerto.
El cuerpo humano se compone de distintos materiales, y cada uno de ellos con una gravedad específica. En los extremos podríamos situar los huesos y la grasa. Los primeros tenderían a hundirnos, y la segunda a hacernos flotar. Por ello existen diferencias notables, según la complexión física de cada uno.
Flotabilidad: Volar en el azulA esta flotabilidad natural, y que podríamos llamarla constante, hemos de añadir otra que podríamos tildar de variable, la producida por nuestros pulmones. Tenemos que considerar que cuando variamos el volumen, sin variar el peso, la flotabilidad varía en igual medida. Nuestros pulmones actúan como grandes flotadores que se van llenando y vaciando durante la respiración, en un rango que iría de 1 a 3 litros.
Es un hecho común, sobre todo cuando se comienza a bucear, que no se vacían convenientemente los pulmones al inicio de la inmersión, con lo que el descenso es trabajoso, cuando no imposible, y por supuesto con el precio de una incómoda y pesada plomada.

EL EQUIPO DE BUCEO
Flotabilidad: Volar en el azulPero además de estos componentes naturales, tenemos que tener muy en cuenta los elementos de nuestro equipo, en especial el traje de neopreno que presenta una acusada flotabilidad, como habrá comprobado cualquier persona que lo haya usado. Esta circunstancia varía en función del grosor y de las capas de neopreno que llevemos. No es lo mismo bucear con un traje de dos piezas de 7mm, que con un traje corto de 3 mm.
Otro elemento a tener en cuenta es la botella, aunque a simple vista pudiera parecer paradójico. Estamos acostumbrados a ver nuestro tanque como algo muy pesado, que nos cuesta trabajo acarrear y colocar sobre nuestra pobre espalda. En pocas palabras sería un claro ejemplo de flotabilidad negativa.
Flotabilidad: Volar en el azulLo que ocurre es que no debemos olvidar que la botella es un recipiente lleno de aire, este gas va siendo consumido durante la inmersión. El volumen permanece constante y el peso disminuye. Por eso, a veces, al final e la inmersión, si no vamos bien lastrados, podremos notar una incómoda sensación de elevación de la parte trasera de nuestro cuerpo.
Flotabilidad: Volar en el azulNi que decir tiene que si la botella es de aluminio el problema aumenta ya desde el principio, pues deberemos ir más lastrados. Como norma general decir que habría que añadir, unos dos kg a nuestro cinturón.
Otro elemento que va a influir en nuestra flotabilidad es el jacket o chaleco hidrostático. Como su nombre indica se trata de un chaleco donde se sujeta la botella y que dispone de varios compartimentos interiores que se pueden rellenar de aire o vaciarlos, a voluntad el submarinista.
Con este instrumento disponemos de un sistema muy cómodo, que nos permite mantenernos siempre con una flotabilidad neutra, sin tener que hacer uso de los pulmones. Este punto es muy de tener en cuenta, ya que no se recomienda nunca contener la respiración por los problemas de sobrepresión que podrían causarse.

LA IMPORTANCIA EL LASTRADO
Parece que queda claro, que pese a lo que mucha gente pudiera pensar, tenemos un problema para hundirnos en el agua. Para compensar todo este conjunto de flotabilidades positivas, es por lo que debemos recurrir al lastre, una pieza clave de nuestro equipo. El material clásico por excelencia es el plomo, pesado y denso, que habitualmente se lleva a la cintura por medio de un cinturón, aunque cada vez es más habitual llevarlo en el chaleco, gracias a distintos sistemas de sujeción y zafado rápido, que incorporan los fabricantes. Existen diferentes formas, tamaños y pesos, que elegiremos en función de nuestro gusto y necesidades.
Flotabilidad: Volar en el azul
Flotabilidad: Volar en el azul
Flotabilidad: Volar en el azul
Ir correctamente lastrado nos ayudará a nosotros y al medio ambiente marino en nuestras inmersiones. Un exceso de plomos nos hará no llevar una posición hidrodinámica, navegando inclinados más que horizontales. Ello redundará en que nuestras aletas vayan golpeando el fondo con el consiguiente destrozo. De otro lado tendremos que inflar más el chaleco con lo que ofreceremos más resistencia al agua.
Como resultado estaremos más incómodos en el agua y nuestro consumo de aire será mayor, en fin, un desastre y una mala sensación. Con una perfecta regulación de la flotabilidad estaremos muy cerca de esa gran y única sensación de libertad que es volar. Algo solo al alcance de las aves y de unos pocos privilegiados, nosotros los buceadores.
Texto y fotos: Juan Carlos García
Texto tomado de Buceo-Virtual.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario