MARES Y OCÉANOS DE PLÁSTICO
Ningún mar u océano está a salvo. En cada kilómetro cuadrado de agua salada hay alrededor de 20.000 restos de plásticos flotando, así lo advirtió Naciones Unidas hace unos años, a través de su Programa para el Medio Ambiente (PNUMA). Y esas cifra sigue aumentando.
Desde entonces nada ha mejorado, sino todo lo contrario. Ya se ha demostrado que si el Pacífico norte concentra la mayor cantidad de plásticos flotantes del planeta, la mayor siembra de residuos plásticos sumergidos del mundo se halla en los fondos del Mediterráneo, entre las costas de España, Francia e Italia.
Charles Moore, el oceanógrafo norteamericano que descubrió la “gran mancha de basura” cree que contiene unos ciento cincuenta millones de toneladas de desperdicios. Marcus Eriksen, director de investigación estadounidense, dice: “es una sopa de plástico”.
CUANDO SE ACERCA A LA COSTA ES DRAMÁTICO
Una investigación llevada a cabo por otra fundación norteamericana ha reiterado el aumento en la extensión de dicho “continente” de basura. El efecto sobre la vida marina está siendo muy negativo, afirman los expertos, pero puede extenderse a toda la cadena alimenticia, llegando a los humanos.
Este inmenso conglomerado de basura se ha triplicado desde mediados de los 90 en adelante y podría llegar a ser diez veces mayor en la próxima década si no dejamos de generar tantos desechos, advierten los expertos.
Los datos provienen de una investigación de más de 10 años de duración, llevada a cabo por la Algalita Marine Research Foundation, organización estadounidense dedicada a la protección del medio marino mediante investigación, educación y la restauración de dicho medio.
EN EL MEDITERRÁNEO LA BASURA ESTÁ EN EL FONDO
Por otra parte el área del Mediterráneo con mayor cantidad de basura en sus fondos y su área noroccidental, entre España, Francia e Italia es la que tiene un mayor índice de fragmentos de plástico de todo el planeta, 1.935 unidades por kilómetro cuadrado, según un informe que elaboró Greenpeace.
Un ochenta por ciento de esta basura tiene su origen en tierra firme y un noventa por ciento de la misma está constituida por bolsas de plástico. Entre las causas de la gran presencia de basura en el Mediterráneo, y en especial de plásticos, que normalmente superan los 450 años de vida", está su naturaleza de mar semicerrado, rodeado de países desarrollados y con un gran tráfico marítimo.
Biólogos e investigadores coinciden en que el plástico tarda en descomponerse alrededor de 100 años, por lo tanto es contaminante al suelo y/o sustratos durante ese periodo. Cuando la gente decide quemarlo es peor aún, porque desprende dioxina y CO2.
La solución: un cambio en nuestros hábitos de vida para evitar las cifras que publica Greenpeace. En nuestro planeta se producen cada año unos 150 millones de toneladas de plástico, de las que alrededor de un 10% terminan en el mar.
PUNTO DE CONCENTRACIÓN DE CONTAMINANTES
Allí los vientos son flojos y las corrientes tienden a forzar la materia que flota en el agua hacia la zona central de baja energía del remolino. Existen pocas islas donde pueda recogerse el material flotante, permaneciendo en el remolino, en cantidades estimadas en seis kilos de plásticos por cada kilo de plancton natural.
Sin embargo, esta basura está haciendo un daño irreparable a la vida marina de la zona. Los plásticos no son biodegradables y, a medida que pasa el tiempo, lo único que les ocurre es que se dividen en piezas cada vez más pequeñas, pero que retienen la composición molecular original.
El resultado es una enorme cantidad de “arena” de plástico que a muchas criaturas marinas les parece alimento. El problema es que el plástico no puede digerirse, por lo que pájaros y peces que lo consuman pueden morir de desnutrición con el estómago repleto de plásticos.
Y, aunque la cantidad de plástico que consuman no bloqueara el paso de alimentos, el caso es que los pequeños gránulos plásticos actúan además como esponjas para diversas toxinas, concentrando así productos químicos como el DDT (dicloro-difenil-tricloroetano, compuesto organoclorado principal de los insecticidas) o el PCB (bifenelio policlorinado, materia química muy venenosa) a una tasa un millón de veces mayor del nivel normal.
LA CADENA ALIMENTICIA SE VE AFECTADA
Se produciría así un efecto en cadena que puede llegar hasta los humanos, al comer pescado contaminado sin saberlo, si el animal ha consumido plásticos en el océano. Los pájaros también se están viendo afectados, porque acuden al continente de basura en busca de alimentos, y lo mismo ocurre con las tortugas marinas, propensas a confundir las bolsas de plástico con medusas y se las comen. En se han registrado casi 300 especies afectadas por estas equivocaciones.
Texto: Guadalupe Romero con informes de
Greenpeace y Algalita Marine Researh Foundation
Greenpeace y Algalita Marine Researh Foundation
tomado de Buceo-Virtual.com
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