FLOTABILIDAD: VOLAR EN EL AZUL
En ningún lugar del planeta Tierra, como no sea en el espacio exterior, podemos experimentar esta sensación. Flotar, según la definición del diccionario es: “mantenerse en suspensión un cuerpo sumergido en un líquido”. Para los buceadores es casi sinónimo de volar. Su control nos permitirá perfeccionar nuestras sensaciones bajo el agua.
ARQUÍMEDES Y SU PRINCIPIO
Para hablar de flotabilidad tenemos que acudir de forma obligada al principio de Arquímedes; pero que nadie se alarme, es algo fácil y sencillo de entender, y fundamental para el desarrollo de las actividades subacuáticas.
Tenemos tres posibilidades:
Flotabilidad negativa. El peso del cuerpo es mayor que su flotabilidad, es decir la fuerza de empuje hacia abajo es mayor que la que lo empuja hacia arriba. Resultado el cuerpo se hunde. Es lo que le ocurre a un buceador cuando desinfla su chaleco.
Flotabilidad negativa. El peso del cuerpo es mayor que su flotabilidad, es decir la fuerza de empuje hacia abajo es mayor que la que lo empuja hacia arriba. Resultado el cuerpo se hunde. Es lo que le ocurre a un buceador cuando desinfla su chaleco.
Flotabilidad positiva. La flotabilidad, es decir, la fuerza que empuja hacia arriba es superior a la quiere hundirlo. Resultado, el cuerpo flota. Es lo que sucede cuando estamos en superficie con nuestro chaleco inflado.
Flotabilidad neutra o equilibrio hidrostático. Es el momento en que ambas fuerzas están equilibradas, el cuerpo ni se hunde ni flota, permanece estable entre dos aguas. Es la situación ideal para el submarinista.
LA TENDENCIA A FLOTAR
El cuerpo humano se compone de distintos materiales, y cada uno de ellos con una gravedad específica. En los extremos podríamos situar los huesos y la grasa. Los primeros tenderían a hundirnos, y la segunda a hacernos flotar. Por ello existen diferencias notables, según la complexión física de cada uno.
Es un hecho común, sobre todo cuando se comienza a bucear, que no se vacían convenientemente los pulmones al inicio de la inmersión, con lo que el descenso es trabajoso, cuando no imposible, y por supuesto con el precio de una incómoda y pesada plomada.
EL EQUIPO DE BUCEO
Otro elemento a tener en cuenta es la botella, aunque a simple vista pudiera parecer paradójico. Estamos acostumbrados a ver nuestro tanque como algo muy pesado, que nos cuesta trabajo acarrear y colocar sobre nuestra pobre espalda. En pocas palabras sería un claro ejemplo de flotabilidad negativa.
Otro elemento que va a influir en nuestra flotabilidad es el jacket o chaleco hidrostático. Como su nombre indica se trata de un chaleco donde se sujeta la botella y que dispone de varios compartimentos interiores que se pueden rellenar de aire o vaciarlos, a voluntad el submarinista.
Con este instrumento disponemos de un sistema muy cómodo, que nos permite mantenernos siempre con una flotabilidad neutra, sin tener que hacer uso de los pulmones. Este punto es muy de tener en cuenta, ya que no se recomienda nunca contener la respiración por los problemas de sobrepresión que podrían causarse.
LA IMPORTANCIA EL LASTRADO
Parece que queda claro, que pese a lo que mucha gente pudiera pensar, tenemos un problema para hundirnos en el agua. Para compensar todo este conjunto de flotabilidades positivas, es por lo que debemos recurrir al lastre, una pieza clave de nuestro equipo. El material clásico por excelencia es el plomo, pesado y denso, que habitualmente se lleva a la cintura por medio de un cinturón, aunque cada vez es más habitual llevarlo en el chaleco, gracias a distintos sistemas de sujeción y zafado rápido, que incorporan los fabricantes. Existen diferentes formas, tamaños y pesos, que elegiremos en función de nuestro gusto y necesidades.
Ir correctamente lastrado nos ayudará a nosotros y al medio ambiente marino en nuestras inmersiones. Un exceso de plomos nos hará no llevar una posición hidrodinámica, navegando inclinados más que horizontales. Ello redundará en que nuestras aletas vayan golpeando el fondo con el consiguiente destrozo. De otro lado tendremos que inflar más el chaleco con lo que ofreceremos más resistencia al agua.
Como resultado estaremos más incómodos en el agua y nuestro consumo de aire será mayor, en fin, un desastre y una mala sensación. Con una perfecta regulación de la flotabilidad estaremos muy cerca de esa gran y única sensación de libertad que es volar. Algo solo al alcance de las aves y de unos pocos privilegiados, nosotros los buceadores.
Texto y fotos: Juan Carlos García
Texto tomado de Buceo-Virtual.com
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